El Señor quiso que su Siervo creciera como planta tierna
que hunde sus raices en la tierra seca.
No tenia belleza ni esplendor,
su aspecto no tenia nada atrayente;
los hombres lo despreciaban y rechazaban.
Era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento.
Como alguien que no merece ser visto,
lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta.
Y sin embargo
EL estaba cargado con nuestros sufrimientos,
estaba soportando nuestros propios dolores.
(...) Fue traspasado a causa de nuestra rebeldia,
fue atormentado a causa de nuestras maldades;
el castigo que sufrió nos trajo la paz,
POR SUS HERIDAS NOS HEMOS SANADOS.
Is.53,2-5

Bendiciones. Feliz Pascua
ResponderSuprimir