viernes 22 de abril de 2011


El Señor quiso que su Siervo creciera como planta tierna
que hunde sus raices en la tierra seca.
No tenia belleza ni esplendor,
su aspecto no tenia nada atrayente;
los hombres lo despreciaban y rechazaban.
Era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento.
Como alguien que no merece ser visto,
lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta.
Y sin embargo
EL estaba cargado con nuestros sufrimientos,

estaba soportando nuestros propios dolores.
(...) Fue traspasado a causa de nuestra rebeldia,
fue atormentado a causa de nuestras maldades;
el castigo que sufrió nos trajo la paz,
POR SUS HERIDAS NOS HEMOS SANADOS.
Is.53,2-5

1 comentarios: